El cálculo dental, o también denominado sarro o tártaro, es la calcificación de la placa bacteriana sobre la superficie del diente (esmalte y cemento radicular) u otras superficies (prótesis). Su eliminación sólo es posible por tartrectomía.
El cálculo dental está compuesto por: matriz orgánica (mucopolisacáridos, lípidos, bacterias y hongos), componente orgánico (cristales de hidroxiapatita, cristales de bruxita, fosfato octocálcico y whitlockita) y agua.
Existen varios tipos de cálculos dentales. Según su formación y localización respecto al margen gingival existen dos tipos:
CÁLCULO SUBGINGIVAL¿Qué diferencias hay? Pues bien, vamos a verlas:
CÁLCULO SUPRAGINGIVAL
Se localiza encima del surco gingival. Habitualmente estos cálculos son de color blanco amarillento, aunque puede variar según los pigmentos que proceden del tabaco o la dieta. Especialmente lo encontraremos en la zona lingual de incisivos inferiores y en la superficie vestibular de los primeros molares superiores.
CÁLCULO SUBGINGIVAL
Se localiza debajo del surco gingival. Habitualmente es de color marrón oscuro o verdoso. Es de mayor dureza. Podemos verla a simple vista o explorarla mediante una exploración con sonda periodontal o aplicación de aire. Este cálculo puede derivarse en una enfermedad periodontal crónica.


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